Sofia Estanga Burgos
Es preciso, en primer lugar, definir
el término estereotipo. El mismo hace referencia a al conjunto de ideas que una
sociedad obtiene a partir de las normas o patrones culturales previamente
establecidos. La acción de estereotipar es fijar de manera permanente y de
identificar lo estereotipado como el seguimiento de un modelo preestablecido,
conocido y formalizado.
Los
estereotipos sociales son generalizaciones que pertenecen al imaginario
colectivo y se nos presentan como la pura realidad objetiva e incuestionable ya
que están vinculados a la estructura social y obviamente transcienden así a la
sociedad.
Es debido a estos estereotipos, que
siempre han existido desigualdades respecto a las aptitudes laborales en
hombres y mujeres, aunque en la actualidad la situación se ha modificado.
Años anteriores era resultaba poco frecuente e incluso extraño ver en la televisión o escuchar en radio a una mujer, porque es trabajo de Periodista o Comunicador Social, estaba asociado con el género masculino.
Las elites del periodismo y la comunicación siguen
perteneciendo principalmente a los hombres lo que contribuye a reforzar los
estereotipos de género en nuestra sociedad. Así como las principales fuentes de
información también siguen siendo masculinas: ministros, dirigentes políticos y
sindicales, portavoces.